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La Nueva Ruta de la Seda

A través de este megaproyecto de infraestructura, China intenta aumentar su poderío internacional.

Desde su llega al poder, Xi Jinping tiene un gran objetivo: que China recupere el prestigio y la influencia internacional que le fueron arrebatados durante el siglo XIX.

Para lograrlo, una de sus principales herramientas es la Nueva Ruta de la Seda (Belt and Road Initiative). El megaproyecto de infraestructura internacional fue lanzado oficialmente en 2013 y, principalmente, se basa en crear dos rutas combinadas (una terrestre y otra marítima) para mejorar las conexiones del gigante asiático con todo el mundo.

Desde 1976, a partir de las reformas implementadas por Deng Xiaoping, China ha experimentado un crecimiento económico sin precedentes. Esto le permitió eliminar la pobreza extrema en su territorio y convertirse en la segunda potencia económica mundial (en los próximos años superará a EE.UU.).

Teniendo en cuenta esto, las autoridades chinas han decidido recuperar su protagonismo en el tablero internacional. El nombre del proyecto ya mencionado se basa en la original Ruta de la Seda que, desde el siglo I a.C., conectó a China con todo el continente asiático, llegando hasta África y Europa.

Sin embargo, a diferencia de su antecesor, el nuevo proyecto abarca muchos más territorios, incluyendo a América Latina. Actualmente, Panamá, Uruguay, Ecuador, Venezuela, Chile, Uruguay, Bolivia, Costa Rica, Cuba y Perú, forman parte del mismo. Por su parte, en noviembre de 2020, la Argentina anunció que también se sumaría.

Según la consultora norteamericana RWR Advisor, China ha destinado más de US$ 461.000 millones en infraestructura, aunque en el futuro la cifra podría crecer hasta el billón de dólares. Las inversiones incluyen puertos, rutas de tren, autovías y hasta gasoductos.

El gigante asiático se caracteriza por producir bienes industriales, textiles y tecnológicos. Por otro lado, con una población de 1.400 millones de habitantes, es un gran demandante de materias primas, como alimentos o petróleo y gas natural. Por ello, esta iniciativa le permite tanto abrir nuevos mercados para sus productos como adquirir con mayor facilidad los que necesita.

Fuente de la foto: MERICS (Instituto Mercator para estudios de China) y El País

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