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Historias de la guerra: el hundimiento de la Ardent

En diálogo con Data Portuaria, Benito Rotolo, vicealmirante retirado, explicó cómo se realizó el exitoso ataque.

Durante la guerra, pese a la derrota, las fuerzas argentinas realizaron una histórica performance, alcanzando importantes logros. Entre ellos, se puede destacar el hundimiento de la fragata británica Ardent.

La HMS Ardent (F184) era una fragata del diseño Tipo 21 que había sido botada el 9 de mayo de 1975 y que entró en servicio el 13 de octubre de 1977. Tenía un desplazamiento máximo de 3250 t, una eslora de 109,7 m, una manga de 12,7 m y un calado de 6 m.

Su sistema de propulsión COGOG estaba conformado por un par de turbinas de gas Rolls-Royce Olympus, de 56 000 shp de potencia, para velocidades altas; y dos turbinas de gas Rolls-Royce Tyne, de 8500 shp, para velocidades crucero.

La Ardent, conducida por el comandante Alan West, zarpó con rumbo a las islas Malvinas el 19 de abril de 1982, donde arribó el 13 de mayo. La misma cargaba cuatro lanzaderas de misiles antibuque Exocet MM38, un cañón de 115 mm de calibre, otros dos de 20 mm, un sistema antiaéreo de misiles Sea Cat y seis tubos lanzatorpedos de 533 mm.

Sin embargo, pese a su poderío, las fuerzas argentinas lograron hundirla. En diálogo con Data Portuaria, Benito Rotolo, vicealmirante retirado, que participó directamente del ataque contra la fragata, nos cuenta cómo se llevó a cabo el ataque.  

Rotolo explicó que “en aquel momento, yo tenía el grado de teniente de navío e integraba la unidad 3.a Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque, conformada por aviones A4Q”.

A la hora de analizar el poderío nacional, el entrevistado dijo que “la Armada Argentina era de segundo nivel, pero contaba tanto con buques nuevos como viejos que eran buenos para adiestrarse para la guerra. Pero no se podía comparar con la flota británica, que tenía un adiestramiento superior porque invertían más dinero y tenían equipos más nuevos. Ellos poseían la tercera Armada más importante a nivel mundial”.

“Nosotros habíamos logrado una buena Armada oceánica que contaba con dos destructores, el Hércules y el Santísima Trinidad; tres corbetas A69 misilísticas, el crucero Belgrano y el portaaviones 25 de Mayo. Además, estaban los destructores Bouchard, Piedrabuena y Py, que eran de fines de la Segunda Guerra Mundial”, agregó.

Durante toda la guerra, Rotolo participó de varias misiones. Sin embargo, no duda al afirmar que la más importante ocurrió el 21 de mayo, en el estrecho de San Carlos.

Rotolo explicó que “nosotros estábamos en Rio Grande, Tierra del Fuego, y el 20 de mayo empezó el desembarco británico en las islas. Nosotros nos habíamos dividido en dos grupos de seis pilotos para trabajar con seis aviones. El 21 de mayo, salió el primer grupo a las 14 horas y, unos 10 minutos después, salió el segundo, del cual yo formaba parte”.

“El primer grupo informó que descubre una fragata y la atacan, pero inmediatamente comunican que están interceptados por una sección de aviones Harrier. Al recibir esta información, nos recostamos sobre el lado izquierdo de la isla Soledad y llegamos a la bahía de Ruiz Puente, donde encontramos el buque que habían atacado los tres primeros aviones”, agregó Rotolo.

“Desde las costas, los británicos nos empezaron a disparar. Sin embargo, pudimos pasar por encima del buque y lanzarle las 12 bombas que teníamos. Entre los dos ataques, ese día la fragata británica Ardent recibió el impacto de 24 bombas, dañándola seriamente, lo que provocó que se hundiera en la madrugada del día siguiente”, sentenció Rotolo.

La fragata Ardent

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