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Entrevista a Fernando Ferreyra

La empresa Luis Ferreyra SA construye silos, plantas y celdas para fertilizantes

Cincuenta años atrás Luis Alberto Ferreyra iniciaba sus actividades en forma unipersonal, construyendo silos en su establecimiento metalúrgico de la calle 51 entre 38 y 40 de Necochea. Aquel emprendimiento, transformado en empresa, hoy produce entre 700 y 800 toneladas de acero al año, habiendo llegado a superar las 1100 en 2006, cuando el precio de la soja alcanzó valores históricos.

Conformada como sociedad anónima desde 2003 la empresa sigue llevando el nombre de su fundador. Luis Ferreyra continúa formando parte de la misma junto a su esposa Soledad Di Russo y sus dos hijos: Natalia Gabriela (abocada a lo administrativo y contable) y Fernando Martín (que comparte la gerencia con su hermana).

Tal como la define Fernando, Luis Ferreyra SA es “una empresa que se dedica a brindar soluciones en el almacenamiento de granos, oleaginosas y fertilizantes”.  Instalada desde hace más de 30 años en la esquina de calles 534 y 507 de la zona portuaria de Quequén, se apresta a ampliar sus instalaciones. Tienen previsto construir un galpón de 2900 metros cuadrados en un predio de tres hectáreas ubicado en Avenida de Circunvalación. Igualando casi la superficie con que cuentan en la planta fabril actual.

“Hacemos desde el proyecto de una planta de acopio hasta su construcción completa, efectuando la entrega llave en mano”, indicó Fernando, que tiene 48 años, es ingeniero mecánico surgido de la Universidad Nacional de La Plata, especialista en seguridad e higiene recibido en la Universidad Nacional de Mar del Plata y en la actualidad está a punto de completar una maestría en administración y negocios en la Universidad Nacional del Centro.

Fue representante del Colegio de Ingenieros local entre 2019 y 2021. Y formó parte de la comisión redactora de la Norma IRAM 8150 para el cálculo de la construcción de silos.

La empresa construye silos metálicos, plantas de acopio y celdas para almacenamiento de fertilizantes. Y sus clientes son productores agropecuarios, en gran medida cooperativas agropecuarias, acopiadores, molinos harineros, aceiteras y procesadoras de alimento balanceado. Y en cuanto a los silos y las celdas para almacenamiento, no sólo los realizan, sino  también  todos los equipos necesarios para el llenado y vaciado: cintas transportadoras, norias y sinfines, entre otros.  En la actualidad trabajan unas 20 personas en la planta.

La firma se vincula con empresas contratistas que hacen la obra civil de las plantas de acopio de las que hace entrega llave en mano. Luis Ferreyra SA hace el montaje de los silos y las mecanizaciones. Cuenta con equipamiento para el procesado de la materia prima, que es la chapa plana o la bobina de acero. Y se enorgullecen de contar con la única máquina que hacer corte láser en el distrito, logrando una gran precisión y muy buena terminación.

Además de realizar trabajos para empresas de la región, asociados con otra empresa, fabrican silos para la provincia de Córdoba. También han sido contratados desde Sante Fe. Y si bien aún no han exportado, es pretensión hacerlo en un futuro. De hecho, ya han efectuado cotizaciones para acopiadores de Uruguay.
“Estamos teniendo un crecimiento sostenido, tenemos una muy buena clientela a la que hemos podido mantener y que incluso se va ampliando”, indicó Fernando Ferreyra, dejando en claro que “la idea es ir creciendo a poco”.

La principal materia prima, la chapa de acero, es de origen nacional. De manera que no han tenido inconvenientes para proveerse de ese insumo, que adquieren al productor primario. Sí tuvieron dificultades para incorporar una máquina importada, hace dos años, ya que a raíz de las restricciones por la pandemia no podían hacerla ingresar a Quequén. Finalmente pudieron hacerlo.

Como en otros establecimientos fabriles locales, una de las dificultades con que se han encontrado es la escasez de mano de obra calificada. “Nos ha costado encontrar soldadores, torneros y plegadores. No conseguimos torrero: tuvimos que traer uno de San Juan, que finalmente se radicó aquí junto a su familia”, reveló el empresario.

Ante esta circunstancia, han convocado a alumnos de la Escuela de Educación Técnica N° 2 para  hacer prácticas. “Algunos chicos quedaron y otros se fueron para continuar sus estudios”, indicó para subrayar luego la importancia de que haya un lazo entre el ámbito empresario y la comunidad educativa.

MIRANDO HACIA EL FUTURO

Al reflexionar sobre el futuro, Ferreyra destacó que su empresa forma parte de la cadena de producción de alimentos, teniendo incidencia en la post-cosecha de granos, construyendo ámbitos de almacenaje. Y recalcó que “la población mundial va incrementándose, a punto tal que un informe reciente de la FAO dio cuenta que para el año 2050 habrá unos 9.000 millones de habitantes en el mundo. Los alimentos siempre van a ser requeridos, de manera que nuestros productos van a continuar teniendo demanda. Que la misma se incremente o no, dependerá de la marcha del país, de sus políticas, de cómo se acompañe al sector agropecuario para que pueda invertir. Vamos a estar atados un poco a lo que la agroindustria invierta”.

Ferreyra, que en sus ratos libres se dedica tanto a la aviación como a la navegación en velero, consideró que “el país necesita tener mayor estabilidad económica, así como reglas de juego claras a mediano plazo”. Y que debe tener un sistema laboral “que le sirva tanto al empleado como al empleador”, al tiempo que se tiene hoy “una carga impositiva muy alta”.

Sobre esto último, evaluó que si uno mira a ´países desarrollados, también tienen una carga impositiva importante. “Pero la diferencia es que pagan todos, en cambio acá somos siempre los mismos que estamos castigados. Quizás si la carga impositiva no fuera tan alta, pero sí más expandida, se recaudaría más”.

UN CAMBIO EN NECOCHEA

Finalmente, refiriéndose a Necochea, observa que “la ciudad está mejorando” en los últimos tiempos, en los que “se ha generado un cambio”. Y recalcó que “la comuna cuenta con un buen equipo de trabajo, que se ha profesionalizado”. Cree que el distrito “va por el buen camino”, aunque no obvia que “queda mucho por hacer”, mencionando entre otras cosas el estado del Casino y de la Terminal de Omnibus, la falta de una planta depuradora de líquidos cloacales y otra de tratamiento de residuos.

Otra deuda pendiente, a su criterio, es que se defina una zonificación, de modo tal “que se tenga claro hacia dónde se va a desarrollar la ciudad, como vamos a darle crecimiento al puerto y organizar los acopios, ya que actualmente, por esta carencia, se hallan parados proyectos a desarrollar en La Dulce, por ejemplo, de otro lado de la vía que bordea al pueblo”.

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