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COP26: acuerdos sobre el carbón y la energía fósil

Durante la 26° Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático, varios países acordaron cerrar sus plantas de carbón y dejar de financiar combustibles fósiles en otros países.

El presidente de la cumbre, el británico Alok Sharma, confirmó que 77 países se comprometieron a cerrar gradualmente sus plantas de carbón, las cuales generan más del 35% de la electricidad global, pero, a su vez, son una de las principales fuentes de emisiones de dióxido de carbono.

“Creo que se puede decir que el fin de la era del carbón está a la vista (…) ¿Quién hubiera pensado en ese momento que podríamos cerrar el grifo de la financiación internacional del carbón o que daríamos la espalda a las centrales eléctricas de carbón?”, dijo Sharma.

Según el funcionario británico, se espera que hasta 190 países firmen el compromiso no vinculante que prevé que los territorios más ricos renuncien al uso y producción de carbón para 2030 y que las naciones en vías de desarrollo lo hagan para el período de 2040.

Justamente, una de las mayores críticas de los países más pobres es que se los priva de las herramientas que tuvieron las potencias en el pasado para desarrollarse. Por lo que otorgarles diez años más para realizar esta tarea puede aliviar las tensiones.

Aunque el acuerdo recibió el apoyo de importantes países, como India, Indonesia, Filipinas y Sudáfrica, responsables del 15% de las emisiones globales relacionadas con ese combustible, también quedaron afuera algunas de las naciones que más dependen del carbón, como Australia, Turquía, China y Estados Unidos.

Por otra parte, 25 países e instituciones, entre ellos EE.UU., Costa Rica, Reino Unido, Italia, Eslovenia, Albania, Portugal y el Banco Europeo de Inversiones, acordaron dejar de financiar combustibles fósiles en otros países para finales de 2022.

Nuevamente, quien no formó parte del acuerdo fue China, que hace unas semanas se había comprometido a no financiar más las centrales eléctricas de carbón fuera de su territorio. Tampoco se comprometieron Japón, Rusia o Australia.

El anuncio fue recibido con cautela por las organizaciones ecologistas, ya que, entre los países firmantes, hay Estados, como Malí o las Islas Marshall, sin capacidad propia para hacer inversiones en energía limpia, aunque sí suelen ser receptores de estos proyectos.

Este acuerdo tampoco es vinculante, pero, de concretarse, significará que hasta US$ 15.000 millones podrían ser desviados anualmente a otro tipo de proyectos de fuentes de energías no fósiles.

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